Probablemente Mauricio Riveros sea uno de los únicos artistas chilenos de su generación que ha construido un concepto en sí mismo a través de su personalidad estética, su siempre sentida interpretación y la poesía que ha repartido entre sus discos. Así ha sido desde que apareció en el mapa musical de su país a comienzos de la década del 2000, liderando el grupo Truman, y mas tarde con la madurez alcanzada sólo con su apellido, como enfrentó su carrera en solitario. Hablamos de un artista de esos a la antigua, que no compone por encargo, sino que vocifera las emociones que la vida le pone enfrente, que no decepciona en vivo y canta donde sea que le dé la gana hacerlo, todo con una especial dedicación en sus textos que ha fascinado a sus seguidores, los que se han sumado en cada etapa de su carrera.

Y claro, está también su rollo con la estética, a ratos vanguardista y que a primera vista no se puede pasar por alto. En el escenario y en sus videoclips, su imagen se ha asociado a las plumas, a los lentes oscuros o a los atrevidos trajes diseñados por el mismo, todo como piezas asociadas a los cambios que han venido con cada uno de sus lanzamientos.

Durante muchísimas noches en los casi diez años que duró Truman, Riveros hechizó y sorprendió a las audiencias que llegaron a sus presentaciones. Los medios más atentos lo calificaron como "el show más hipnótico de Chile" y a Riveros como "Un cantante que se atreve a sacar la voz como pocos", calificativos que hoy le siguen acompañando, además de destacar la calidad de sus textos.

A pesar de que la existencia del grupo Truman duró una década, sus constantes cambios de formación no le permitieron plasmar tal aventura con justicia en cantidad de discos, por lo que se les cuenta solo tres: “Sueños al Oído” (2007), “Lazos” (2008) y “Frío” (2009), este último nunca llegaría a ser publicado debido a su repentina disolución en Septiembre de 2009.

Para sus seguidores quedaron canciones como 'Crecer', 'Descifrarme', 'Silencio' o 'Testigo', como piezas predilectas, además del registro de sus recordados videoclips, varios de ellos fueron dirigidos por el propio Riveros.

 

Pero Riveros no ha sabido de pausas. A los pocos meses de terminado Truman se reinventó, en una movida maestra de su carrera, publicando el disco “La Verdad”. Este primer álbum en solitario apareció bajo el histórico Sello Alerce, etiqueta chilena asociada por años a una tradición poética y de cantautor, la que tomó una nueva y moderna brisa con este fichaje.

El disco “La Verdad”, además de significar un giro en su música y su poesía, le permitió llegar a un público nuevo, incluso mas allá de las fronteras de Chile. En este disco alcanza la madurez como compositor y poeta yendo por los estilos que mas le placen, ya sea un vals, la electrónica o el rock.

No se había dado en la escena chilena que un cantante dejara su banda de diez años para hacer carrera solo, y que fuera apoyado por figuras de renombre a nivel latinoamericano, ya que además de convocar a un selecto grupo de artistas chilenos, se sumaron de manera extraordinaria, los españoles Carlos Ann (Bushido) y el maestro Copi Corellano (Héroes del Silencio).

La noche del lanzamiento de ese disco le otorgó otro privilegio del que pocos se podrían jactar a los 30 años, pues cantantes de destacadas agrupaciones chilenas tributaron su repertorio de Truman en novedosas versiones, todo como preámbulo a su nuevo espectáculo.

"Una de las puestas en escena más impresionantes de Chile", "verle en vivo es toda una experiencia que no te deja indiferente" o "Riveros es uno de los pocos artistas que hacen lo que realmente quieren" entre otras cosas, comentó la prensa sobre su reaparición como solista.

Los sencillos del álbum fueron bien recibidos. Sorpresivamente, y antes que en Chile, alcanzaron notoriedad en México y España, donde Riveros encontró nuevos seguidores en un circuito de poesía y rock. Mientras tanto en Chile, “El lobo herido” fue calificada como “tremenda” por el influyente portal EMOL, “Lo que no está permitido” fue la que más sonó en radios y fue considerada como “una de las 30 estupendas canciones del 2010” por Radio Uno.

En Julio de 2011 debutó “El desastre”, el tercer single de "La Verdad", y lo hizo directamente en el número 2 del ranking de Radio Cooperativa, según las votaciones del público.

“El desastre” apareció como un maxi single con lados B, siendo uno de ellos la canción “Dos clavos a mis alas”, escrita por el español Enrique Bunbury. Esa grabación le dio un impulso inesperado a la carrera de Riveros, ya que espontáneamente fue destacada por radios ibéricas que la incluyeron en su programación diaria.


Con canciones listas y en pre producción para su segundo álbum en solitario, Riveros se desvió por un EP con canciones aún más frescas, a las que llamó “El Eco del Duelo”, una muestra al natural de su voz y su poesía, acompañada esta vez solo por guitarras acústicas en manos del maestro Ricardo Manríquez. Este trabajo apareció en la Navidad de 2011 como un regalo para los fanáticos. Las reseñas lo destacaron como “un interprete excepcional”, y que aportaba con “profundidad y coherencia” a la escena de cantautores actual.

La colaboración del maestro Manríquez le valió una postulación al Premio Altazor, mientras que la web especializada Absenta Musical dijo sobre el mini álbum: "para nadie es un misterio la calidad vocal de Riveros, quien perfectamente podría ser el quinto Bushido, si total, talento le sobra".

"El Eco del Duelo" fue presentado en vivo en la Feria Pulsar 2011, punto de encuentro de lo mas importante de la escena musical en Chile.

A sólo un mes del lanzamiento de "El Eco del Duelo", Riveros sorprendió nuevamente con un nuevo trabajo, esta vez desde la vereda de la literatura, publicando su primer libro, al que bautizó “Canciones en Defensa Propia”. Un poemario a modo de antología, incluyendo un centenar de letras de canciones publicadas e inéditas, además de historias relacionadas con algunos de sus singles mas reconocidos, como “Crecer” o “Descifrarme”. El volúmen fue presentado en un especial show confeccionado con las canciones fundamentales de todas las etapas de su carrera.

Perseverancia y originalidad, parecen ser las claves de Riveros, porfía y por supuesto la creencia de que puede subir su propia escalera, al margen de las modas, con honestidad en cada una de sus entregas, siempre a modo valiente, lo que le ha llevado a ser sin duda uno de los artistas mas originales y prolìficos de su generación.